Son solo dedos en un mechón de pelo
palabras que se pueden volar,
perder, en cualquier momento.
Pero yo te digo amor, que cuando
una estrella se deja de ver,
puedes retenerla en tu memoria,
puede visitarla cuando sea,
puedes escupirle en la cara,
aunque no esté cerca, aunque
te traten de loco, mi amor.
Y si te duelen los huesos al final del día,
si tienes frío y se te caen las uñas,
yo estaré ahí para reirme de vos.
Ya no estaras solo, aunque
dejes de brillar,
siempre podré mojar tu cara.
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