Si me aburro abro una heladera que está vacía, que mi papá compró para mi, y que no logro llenar. O puedo leer algún libro, creer que de esa forma algo de mi va a ser mejor, leo un libro que hable de los colonos, los siento en el alma, pienso en una revolución, y lo único que tendría que hacer (limpiar mi casa) no sucede. No pasa.
Mi depresión es una depresión buscada, es como un niño adoptado. Un niño abusado en el seno de su nueva familia, una más linda, con dientes blancos ellos, con pelo rubio ellas. Es una mimada también, tiene su sitio especial en la mesa, y la silla más alta.
Pienso, en este momento, que no se si quiero a alguien, tal vez tenga la capacidad, pero qué clase de utilidad a mi vida sería querer a alguien? Igual tengo cariño en algún lado, acá dentro, acá donde estoy señalando, pero la gente es idiota, o demasiado buena, o me aburre, o me pesa, o simplemente está en otro sitio.
Son todas ellas, las de la alta cultura, las de un look poco cuidado, las de conchas frías pero manos rápidas, ellas te hacen creer que confían más en ellas que en el pronóstico, y son pequeñas aves que no despegan porque el mundo va a mandarles ráfagas muy frias. Viven en su nido, sos parte de su nido, te traen a comida masticada, y amas eso. Te tragas sus fluidos solo para no tener que masticar. Sos blando, lo sabes, te tienen.
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