Podría decirte que te amo. Pero también, en cambio, podría decirte que te espero paso a paso. Que puedo esperar una hora por un beso, un día por un beso, una semana por otro beso, una vida por una declaración de amor. Podría. Pero también podría decirte que no te espero, que te acompaño. Que me besas y te beso, que me abrazas y te abrazo. Podría decirte que te regalo una porción de algún inolvidable momento, encajonado y coloreado, pensado y materializado. Podría, si no, regalarte una definición, regalarte una caja de colores, e invitarte a pintar tus propios tiempos.
Podría, en medio de esta indecisión, suceder un milagro, venir un ser enviado de lejos, caerse a pedazos la tierra y golpear con el cielo, llorar los árboles y reír los viejos, sin parar. Por días y días. Un inimaginable devenir, y en medio; podría tratar, de una forma casi infantil y fantástica, de explicarte que cuando digo te amo, en realidad, estoy parada en una ruta sosteniendo una sonrisa, que puede ser eterna, que puede ser efímera, que puede terminar y empezar en un círculo.
Y esa sonrisa la sostengo en una caja, para vos.
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