lunes 20 de diciembre de 2010

no2

No puedo decir más de esto. Si no hubiera pasado tanto tiempo de aquél camino verde, de aquél tubo ancho donde, decís, antes pasaba agua, tal vez podría recordar paso a paso lo que el azul pedregoso de tus ojos me dijo. ¿Y si fue verdad? Es que sinceramente, conejo de sombrero, la magia no existe para sacarte de acá, este sombrero te tragó y perdiste la capacidad de hacer sonreir a esta nena. Amelia no te quiere, de hecho, podría escupirte si no fuera porque ya está en vísperas de sus 10 años y sería mal visto. Rosaura, está tímida, y no te conoce hace tanto, pero piensa que vos decís que no pensas, y en realidad, pensas demasiado. Amelia todavía tiene ganas de escupirte, y además dice que le das lástima. Pero yo no creo tampoco que puedas dar lástima, solo pienso... que estas en donde queres estar. Creo que sos feliz, y si no lo sos, Amelia estaría más feliz de lo que está, aunque yo espero que seas feliz de todas maneras. Y con el resto de las cosas, me gustaría verte una vez más, pero Amelia me haría reir, y Rosaura está cansada de vos, de no poder jugar a nada. O jugar muy poquito. Un ratito, y a dormir. Tenés la capacidad de mandar a dormir a esa nena, también.